sábado 14 de enero de 2012


Las llamas del hogar abrazaban los dos enormes troncos de manzano que al quemarse desprendían un dulce olor a invierno. Por la ventana la niebla apenas dejaba ver unos pocos metros de patio. En medio, ella sostenía con sus dos manos la taza de café caliente mientras embobada, seguía con la mirada el serpenteante camino del fuego. Todo lo que se oía era el repiqueteo de la leña al arder que incandescente expulsaba sus brasas hacia el lecho calcinado de la hoguera. En ese instante, solos, sin hablar, nos miramos y reafirmamos nuestro vínculo eterno de pasión, de atracción, de devoción, de amor.

sábado 17 de diciembre de 2011

La deuda, de Babilonia a la investidura de Rajoy


Llevamos ya meses inundados de noticias sobre la deuda como el gran problema que todo lo consume. La deuda soberana, la empresarial, la particular, las hipotecas, los créditos, parece que todo nuestro mundo está lleno de deudas que amenazan nuestro estilo de vida. En la conciencia colectiva va creciendo la visión de que todo este sistema de deuda masiva no es más que un conglomerado creado para la subyugación del pueblo a los poderosos. Parece que a nuestro mundo de comodidad occidental se le ha caído el atrezo dejando al descubierto un panorama desalentador de falta de libertad personal y colectiva, cuyos grilletes se perfilan en forma de bonos, hipotecas, créditos y demás formas de deuda. Sobre una ficticia capa de complejidad se está escondiendo algo tan simple y antiguo como el deseo de dominación del poder económico concentrado en muy pocas manos, sobre el poder político de la sociedad. Los golpes de estado encubiertos en Italia y Grecia imponiendo títeres al servicio de una economía financiera no son sino la punta de lanza de lo que se le viene encima a nuestra sociedad si no es capaz de reaccionar ante estos ataques a la libertad.
Así que puestos a dar ideas yo propongo que los ciudadanos nos movilicemos por recuperar una antigua y larga tradición de los comienzos de la civilización, la rotura de las tablas. En la fiesta de año nuevo, y como forma de asegurarse de que los fuertes no oprimieran a los débiles, en la antigua Babilonia hace casi 4000 años, Hammurabi forzaba a la redención general de deudas con el acto simbólico de la rotura de las tablas donde se marcaban los importes y los intereses de las mismas. Así pues este año, en vez de ver como Anne Igartiburu se come la uvas en la puerta del sol, podemos proponer el plan alternativo de ir al Banco de España y romper todos los títulos de deuda del estado, las pólizas de que allí se supervisan, y así todo rastro de deuda que allí se custodie.
El escenario descrito es evidentemente caricaturesco, pero el nuevo Gobierno ha de hacer algo inmediato para parar esta sangría. No es lógico que el Gobierno de España tenga que pedir créditos con intereses por encima del 5% cuando tiene a su alcance un instrumento de financiación mucho más barato, los impuestos. Cierto que el estado tiene muchos gastos superfluos y por tanto injustos para con la sociedad que paga los mismos, y esos hay que eliminarlos. Pero lo mollar, aquello que se lleva la gran parte del gasto no está en lo insustancial sino en aquellas áreas de solidaridad social entre aquellos que más tienen y aquellos que menos. Es inevitable que haya aprovechadosque quieran vivir sin esfuerzo a costa del resto en un sistema complejo compuesto de decenas de millones de personas , lo mismo que siempre habrá corruptos, defraudadores, y toda suerte de anomalías en un funcionamiento óptimo. Busquemos mecanismos para perseguirlos y arrinconarlos, pero no esperemos a su erradicación completa que nuca se va a conseguir para que el estado use su poder, los impuestos y el monopolio de la violencia en interés de la mayoría. Antes de comprometer a la sociedad del futuro emitiendo deuda con promesas de pago de interés ingentes, apliquen subidas de impuestos que reequilibren las cuentas públicas. La mezcla entre la eliminación de gastos superfluos y la subida de impuestos es la solución, cualquier otra vía nos acerca a la solución final Babilónica o a la toma de la Bastilla. Espero que esa sea la vía que Rajoy anuncie en su discurso de investidura la semana que viene, deseo que no sea mucho esperar.

sábado 17 de septiembre de 2011

El elemento motivacional del sexto pecado capital




Queridos lectores, comencemos este post con una pregunta:

¿Es la envidia un sentimiento dañino y destructivo?



Lo primero que responderá la mayoría es un sí rotundo. Está tan culturalmente impregnada de malos sentimientos que es difícil abrir un hueco en nuestra razón para detenernos a pensar antes de responder. Es un lugar común en nuestra imaginería dibujarnos al envidioso como un ser ruin y carcomido, que vaga por el mundo envenenado relaciones y personas. Sin embargo, si agitamos un poco nuestras ideas para desprendernos del tamiz cultural, podremos al menos tratar de buscar evidencias sobre la vileza del sentimiento para fundamentar nuestro rechazo. En un reciente experimento realizado en la universidad de Tilburg, un equipo de psicólogos liderado por Niels Van de Ven, y comentado en BBS Research digest, trataba de observar los efectos motivadores de la envidia y la admiración. Es interesante como las palabras pueden de manera inmediata evocar elementos positivos o negativos. En el primer caso se encuentran de manera inequívoca motivación y admiración, en el segundo envidia. Pero según el estudio la motivación tiene más que ver con la pérfida envidia que con la bien considerada admiración. Las conclusiones de los psicólogos, sostienen que cuando se admira a alguien, nuestra mente da por supuesto que tiene condiciones que nosotros no podemos alcanzar, y por ende nos obnubila su superioridad pero no intentamos si quiera imitarla. Sin embargo, cuando se envidia, creemos que la persona envidiada no se merece estar en mejor posición que nosotros, ya que somos iguales o mejores. Muchas veces esto canaliza elementos motivadores para mejorar, trabajar y esforzarse de cara conseguir objetivos que creemos alcanzables y que no hubiéramos perseguido de no haber sentido envidia de alguien previamente.

Es indudable que somos seres sociales, y ni siquiera en el más utópico de los esquemas igualitarios, ningún pensador serio puede imaginarse la erradicación de cierto estatus social. Ya se pueden escribir un millón de libros sobre quien se ha llevado mi queso, monjes que venden Ferraris o manifiestos asamblearios. En muchos momentos de nuestras vidas nos compararemos con nuestros más cercanos congéneres con los que compartimos hábitat social, y encontraremos diferencias que creeremos injustas. A partir de ahí sólo cabe la envidia o la resignación, siendo este último sentimiento poco común en los tiempos que corren.

En nuestro esquema cultural es duro dar una oportunidad a la envidia como elemento positivo, tanto es así que la tenemos que disfrazar de competitividad, de ejemplaridad, o de injusticia para poder usarla y sacar los beneficios que de ella requerimos. Cuando una madre premia a un hijo por un comportamiento bueno con la esperanza de que otro sienta envidia y lo imite, cuando una empresa u ONG establece incentivos para los que desarrollen de una manera concreta ciertas tareas, o cuando un gobierno trata de castigar a un colectivo agitando mediáticamente supuestos o reales privilegios, asistimos a usos utilitaristas del sentimiento de la envidia. Con esos sentimientos se consiguen cosas que la sociedad normalmente acepta como buenas, y que jamás catalogaría como efectos de una envidia provocada.

Es tan profundo el rechazo a la envidia, que hasta el propio autor del estudio que inspira este post distingue entre una envidia buena, que es la que provoca motivación por llegar hasta donde está el otro, y una envidia mala, que provoca querer hacer daño al otro para que pierda lo que tiene diferente a ti y se igualen las cosas por abajo. Pero desde el punto de vista de la descripción del sentimiento, no creo que pueda distinguirse, en todo caso es el pensamiento de como actuar frente al sentimiento el que puede ser positivo o negativo, pero no el sentimiento en sí que en esencia es el mismo.

Las evidencias muestran a todas luces que la evolución nos ha dotado de la envidia como una cualidad de supervivencia de la especie y elemento motivador. Sin embargo, al menos para el que escribe, sigue siendo difícil de aceptar que sea un sentimiento positivo. Cada vez que un atisbo de envidia surge en mis pensamientos, inmediatamente trato de retorcerlo intelectualmente de manera que o lo descarte como necesidad vital, o en todo caso lo transforme en un objetivo personal y no en una comparación que pienso dañina para mi salud mental. Es uno de esos casos donde los valores y la ética cultural inculcada se imponen a los argumentos que la razón me proporciona, provocando cierto sentimiento de angustia intelectual. Todavía no he encontrado argumentos para tratar de escapar de esta especie de concupiscencia inversa, así que lectores, si alguien los tiene o sabe de alguna lectura que pueda ayudarme, se agradecerán enormemente.


viernes 27 de mayo de 2011

Vidas Anónimas, lecciones universales

Robaré medio título de un programa de TV para titular a éste artículo y para hablar de la vida de una persona llamada Eva Cassidy, ejemplo de felicidad y sencillez.

Por ponernos en antecedentes, digamos quién es la susodicha y porqué la hace merecedora de unas líneas. En primer lugar, que es una de las voces más angelicales, llenas de talento y capaces de transmitir sentimientos que jamás he escuchado, y en segundo, que renunció a aquello por lo que se supone que todos tenemos que matar para conseguir (dinero, fama…) para continuar haciendo lo que a ella le gustaba.

Desde muy pequeña mostró interés y talento desmedido para la pintura y la música, pero pese a que le animaron, Eva nunca mostró ambición profesional. Quiso el destino que a los 23 años "conociera" a Chris Biondo, bajista e ingeniero de sonido, quien dándose cuenta de sus dotes musicales (supongo que "amen" de otros dotes) prácticamente la obligara a grabar sus versiones en estudio.

Además, también la convenció para formar una pequeña banda estable y actuaban en pequeños bares y clubs de Washington DC, donde alcanzaron cierta fama local. Cierto día, Chuck Brown, renombrado músico de folk y soul, quedó impresionado al escuchar su voz, y produjo un disco con algunas de las versiones que Chris le había obligado a grabar.

Por resumir, diremos que a Eva le llovieron ofertas de diferentes discográficas para alcanzar la fama, hacer giras, llenar estadios…bueno, en resumen, eso que persiguen la mayoría de los jóvenes a ella le rogaban que lo hiciera.

Las discográficas le ofrecían el oro y el moro, y tan sólo le pedían una cosa a cambio; que modificara su estilo de voz por algo más pop…La respuesta de Eva fue tajante. Era feliz haciendo lo que hacía con quien lo hacía, y no dejaría tirada ni a su banda ni a sus principios, que eran cuanto tenía y lo que la hacía feliz.

En éste mundo, donde la mayoría vamos abdicando de nuestros deseos y sueños de adolescencia cambiándolos como cartas marcadas por fama, dinero, lujos… siempre es bonito escuchar la historia de alguien que no renunció, que tuvo la sangre fría de saber ser feliz con lo que tenía. Ojala todos pudiéramos tener esa perspectiva y no nos dejásemos cegar tan fácil.

En enero de 1996, público su segundo disco, un álbum cantado en directo en un pequeño club de los que tocaba titulado Live at Blue Alleys. Al respecto, The Washington Post publicó que ella "podía cantar cualquier canción y conseguir que fuera la única música que importara", y créanme que yo no podría estar más de acuerdo.

Quiso el destino que días después de esa grabación en directo fuera al hospital por unos dolores y le detectaran un cáncer de piel en fase avanzada. Pese al tratamiento de quimioterapia, falleció once meses después, el 2 de noviembre, a la edad de 33 años.

Sus últimos meses de vida los afrontó con gran entereza y regalando a quien quisiera asistir a esos pequeños clubs momentos de esos que jamás se pueden olvidar, de esos que te llevan al cielo de los sueños en tierra. Regalando paz y felicidad en forma de canción, que es de lo más bonito que se le puede regalar a alguien.

Hay muchas formas de afrontar la visita de la pálida dama…pero de cuantas he conocido, merece contar por inusual y grandiosa la forma en la que Eva regaló al mundo su último adiós. Pocos días antes de marcharse, decidió juntar a sus amigos para interpretar y regalarles una de sus canciones favoritas; "What a wonderful world" ("Que mundo tan maravilloso").

Curiosa canción de despedida terrenal, pero es que eso es precisamente lo que quería recordarles a todos para siempre, que el mundo es algo tan maravilloso que no vale la pena malgastar ni siquiera el día anterior al que la parca venga a buscarnos.

Por fortuna, el mundo tiene a su disposición el vídeo de ese momento, y yo os lo regalo al final de éstas líneas…a mi, además de ponerme los pelos como escarpias, me da una lección de cómo afrontar las cosas. De relativizar lo que es importante y lo que no, de que día que pasa no vuelve, de que es más importante la felicidad diaria que el sueño de un trabajo más importante, de que la vida es un sueño y como tal que soñarla…

Eva se marchó así, dedicando a todos ese momento, la canción favorita de ella y de Chris…cantando a lo bello de la vida y no a lo incierto de lo que vendrá. Disfrutando cada segundo, como todos debiéramos hacer…si supiéramos.

Después de su fallecimiento, en 1998, Blix Street recopiló temas de todas las versiones grabadas por Eva con Chris y lanzó el álbum Songbird, que permaneció en un segundo plano hasta que en 2000, Terry Wogan, para la radio de la BBC británica, comenzó a difundirlo en su programa por recomendación de su productor sin conocer prácticamente la figura de Cassidy, recibiendo pronto numerosas peticiones de los oyentes para escuchar la voz de Eva. El álbum escaló hasta el número 1 en las listas británicas vendiendo más de un millón de copias, y alcanzó estatus de disco de oro en los Estados Unidos, cosechando gran éxito en muchos otros países

Hoy cuenta con admiradores declarados como Roberta Flack, Mick Fleetwood, Paul McCartney y Sting. Éste ultimo afirmó en una entrevista que no pudo contener las lágrimas al escuchar por primera vez la versión que Eva grabó de su tema Fields of gold. A mi me pasó lo mismo cuando escuché su interpetación de Somewhere over the rainbow y Bridge over troubled water.

Desde entonces cuatro recopilatorios más han sido publicados con los temas que Eva dejó grabados, convirtiéndola en una de las artistas con una carrera póstuma más importante… ella vivió como quiso y no como quisieron, y ahora la quieren como fue y no como quisieron que fuera, ojala pudieran decir eso de mi.

Una vida anónima para la mayoría de los españoles, una vida que se vivió como quiso, regalando felicidad…hasta el final.

Se merece una artículo. What a wonderful World (Eva Cassidy last perfromance) http://www.youtube.com/watch?v=uEBBGSgO16M

lunes 23 de mayo de 2011

El consigliere en la noche electoral

Estaba ayer entre biberón y termómetro para controlar la fiebre del churumbel tratando de seguir los resultados de las elecciones locales, cuando en uno de los periódicos digitales vi la foto que ilustra este artículo. El presidente del gobierno llegaba a la sede del PSOE acompañado por Javier de Paz.
El caso es que el nombre no me sonaba, pero uno no vive del cotilleo político, así que bastante tiene con saberse los nombres de los ministros como para estar al tanto de los rasputines de cámara. Echando mano de Google, se me quedó cara de estupefacción, porque el tal Javier de Paz resultaba ser un consejero de Telefónica, presidente de su filial Atento y por lo visto amigo de Zapatero. Un presidente tiene que escuchar a todo el mundo, pero que en una noche como la de ayer, la compañía que eligiera fuera esa, define el país en el que estamos. El perfil del personaje es el de un medrador al calor del poder que más caliente en el sainete de esas empresas políticas, cuyo único objetivo, es el valor de su acción como medio de mantener a los señores consejeros bien sujetos a sus poltronas. Las grandes empresas son un mal necesario en un sistema económico ya que son las únicas capaces de acometer grandes proyectos de manera más o menos eficiente, pero en absoluto van a ser nunca los mejores consejeros del bien común. La historia económica reciente creo que deja claro que las macro empresas públicas no funcionan y son tremendamente ineficientes (es decir injustas con los ciudadanos que no trabajan en ellas), y las privadas son voraces depredadores nunca suficientemente saciados que provocan injusticias iguales o mayores que las otras. Para que estos entes en conjunto aporten a la sociedad más de lo que quitan, que es de lo que creo que debería tratar la política, es necesario que sientan en el cogote el aliento del poder. Y no hablo de generar miles de funcionarios inspectores que les controlen, eso es del todo punto ineficiente, y normalmente además no sirve de nada, porque a escala menor, se defienden mejor ellos ante la ley que los que pelean por parte del estado. Sólo basta con que los señores consejeros sientan que el poder político está al mando y si se pasan de la raya tendrán un gobierno en contra, con lo que eso significa para una empresa, para que estos se cuiden muy mucho de hacer ciertas cosas. No hay nada más cobarde que el dinero anónimo. Estos tipos no han creado una empresa, o un producto, y lo están sintiendo como su proyecto de vida. Esta gente sólo entiende de poder y dinero, y el único compromiso que tienen es consigo mismos. Como digo creo que son agentes necesarios en una sociedad, pero lo que nunca pueden estar es influyendo en el bien común, porque de seguro este saldrá mal parado. Así que ver a Javier de Paz entrando en el coche junto al presidente del gobierno en una noche electoral sólo indica el estado lamentable del puente de mando del buque Español. Si cualquiera de esas personas quiere hacer política, tendrá que primeramente dimitir de cualquier puesto con claros conflictos de intereses, y comprometerse con el trabajo por los demás y el país. Seguro que su experiencia y su sabiduría puede aportar muchas cosas, pero sólo si su mente está libre de la búsqueda del beneficio particular, cosa que no parece que sea el caso. La economía no es una ciencia exacta, y muchos piensan que ni siquiera es ciencia, pero en todo caso, si lo que se tiene en mente como objetivo de las políticas económicas no es el beneficio neto de la sociedad en su conjunto sino las cuentas de resultados de entes particulares, es seguro que las cosas se van a hacer mal. Y me temo lectores que la clase política dirigente (los que han ganado y los que han perdido) tienen en su gran mayoría consiglieres parecidos a los de Zapatero.

martes 17 de mayo de 2011

No les votes y Democracia real ya.


He estado siguiendo con interés este movimiento que surgió en internet y tímidamente ha traspasado sus fronteras para pasar por primera vez de manera significativa en España de las pantallas a la calle. El nacimiento de #nolesvotes y #democraciarealya ha sido rápido, y en poco tiempo han logrado transcender a sectores importantes de la sociedad. El sentimiento personal es que el primer grupo es probablemente más heterogéneo en sensibilidades políticas que el segundo que tiende más hacia posiciones más a la izquierda, pero en ambos casos se han cuidado muy mucho de no adscribirse a ninguna organización de modo que tengan cabida en ellos todos los desencantados con el sistema político que nos rige. Lo interesante, y para mí la clave de su trascendencia, es que por ahora han conseguido a través de la movilización en Internet, ganarse la credibilidad y el apoyo de sectores sociales que de ninguna manera apoyarían movilizaciones anti-sistema al uso. Gente que cree en la democracia y muchas de sus instituciones, pero que siente que poderes fácticos ajenos a la misma han usurpado los puestos de mando.
Esos poderes saben perfectamente que la aglutinación de esos sectores es el punto con el que se pueden hacer fuertes, y tratan mediante la provocación, de hacer que los extremos, que siempre andan al acecho de cualquier oportunidad, se destaquen y ahuyenten a esa masa crítica que puede hacer que el movimiento genere amenazas a su poder. Por ahora, salvo hechos muy aislados, lo han conseguido. El "establishment" no está acostumbrado a tratar a estos movimientos y se les nota, declaraciones como las de Esperanza Aguirre o Pons, o actitudes como las que está tomando el PSOE, denotan cierto nerviosismo contenido. Canalizar movimientos masivos sin organizaciones estructuradas que los soporten es difícil, pero el canal de comunicación que supone Internet hace que pase a ser una posibilidad a contemplar.
Las evoluciones sin "r" y la revoluciones, casi siempre tienen el detonante en la parte formada de la sociedad, aquella que tiene curiosidad intelectual y hasta cierto punto compromiso cívico. Estos movimientos tienen un gran apoyo en estos sectores sociales, y si no dejan que grupos concretos los colonicen pueden ganar más y más adeptos para la causa. "La causa", aunque parece difusa, es muy fácilmente entendible, y no es otra que el desalojo de las estructuras de poder de aquellos agentes que no tienen en mente el beneficio común de la sociedad sino el particular. Una vez conseguido, cada cual tendrá sus ideas de como organizar la sociedad, desde una izquierda intervencionista a una posición liberal capitalista, desde una posición de libertad individual extrema en la elección de la educación, hasta un intervencionismo ideológico (religioso, moral o cualquier otro), caben multitud de concepciones. Pero en todo caso, serán opciones a elegir democráticamente por gente que piensa en ellas como bien común y no como medio para conservar o aumentar su poder. Es ahí donde muchos queremos estar, donde muchos apoyamos estos movimientos como arma de regeneración y limpia de la democracia, y mientras esa siga siendo la causa que se vislumbre, creo que se puede vaticinar el éxito de esta lucha.

miércoles 11 de mayo de 2011

El párvulo y el violonchelista

La música sonaba en la atiborrada plaza un día de comienzos de primavera. Los ciudadanos, sedientos de la calidez de los rayos del sol tras el duro invierno llenaban las terrazas en alegre algarabía. Conversaciones de todo tipo se entremezclaban con las notas del músico callejero indiferentes ante su arte. Una cuadrilla de chicos mozos jugaba al fútbol a pocos metros del instrumentista, que sin embargo, inasequible al desaliento, deslizaba el arco por las cuerdas del violonchelo haciendo resonar en su caja una preciosa melodía. Desde el centro de la plaza, un párvulo todavía torpe en sus andares, arrastró a su mamá hasta el intérprete con tesón y emoción. El rostro del pequeño contagió la ilusión al viejo músico callejero que redobló el entusiasmo de su interpretación. El pequeño mocoso animado bailaba desordenadamente girando sobre si mismo concentrado en un sonido que sin duda le agradaba. Miraba a su mamá, pidiéndole con los ojos que se uniera a su juego. Ella, entregada a su vástago, no dudó en unirse a la danza de coreografía imposible que marcaba su retoño. La cabecita mareada del pequeño bailarín le hizo perder el equilibrio tras incontables vueltas al compás del violonchelo. Aun así, a gatas, trataba de no perder el ritmo de la música balanceándose sobre su cuerpecito con la gracia de aquellos que aun les queda mucho para perder la inocencia. El viejo músico terminó su canción levantando la mirada hacia su pequeño admirador. Sonrió, muy probablemente por primera vez en muchos días. La mamá dejó unas monedas en las manos del diminuto bailarín, y con diligencia le acompañó de la mano hasta que de sus pequeñas palmas se deslizaron en caída libre hasta la gorra del violonchelista. Por unos minutos, los tres participantes en este sainete, se habían abstraído de sus problemas y pensamientos y disfrutaron de la felicidad.





Moraleja: La felicidad nos puede asaltar en cualquier momento y en cualquier lugar, sólo tenemos que aprender a dejar siempre la puerta de nuestro alma entreabierta para asegurarnos que cuando surja la disfrutemos.